Le atribuyen a Petro la baja de Bendito Menor tras cuestionarla: así fue la contradicción
La tensión diplomática entre Colombia y Estados Unidos alcanzó un nuevo pico con la contundente advertencia que el presidente Gustavo Petro lanzó en la más reciente sesión de su Consejo de Ministros. En un discurso cargado de confrontación, Petro no solo defendió su polémica arenga a los soldados estadounidenses, sino que también anunció una purga radical en el cuerpo diplomático y una restricción a la movilidad de funcionarios que no acaten su línea política.
El origen del conflicto reside en la participación de Petro en una manifestación en las calles de Nueva York el pasado 26 de septiembre, donde con megáfono en mano, el presidente colombiano instó a los militares de EE. UU. a la desobediencia:
“Desobedezcan la orden de Trump, obedezcan la orden de la humanidad. Yo mismo me arrodillé como cristiano ante las tumbas de miles de soldados norteamericanos que murieron en los campos de Europa luchando contra Hitler,” fue la arenga que detonó la reacción de Washington.
La respuesta del Departamento de Estado, que fue la cancelación de la visa de Petro, ha profundizado la tensión con el principal socio comercial de Colombia.
En el controvertido Consejo de Ministros del 29 de septiembre, que Petro ordenó llenar de banderas de Palestina, el presidente reafirmó su autoridad constitucional como "director de las relaciones exteriores de Colombia" y lanzó una orden de limpieza dentro de su cuerpo diplomático, a quienes calificó como "blancos" criados en la "diplomacia feudal":
“Empecemos todos los embajadores, los que yo llamo blancos porque se criaron en la diplomacia feudal: se van,” ordenó Petro.
El mandatario enfatizó que cualquier intento de las cortes por frenar estos reemplazos será inútil, ya que los nuevos nombramientos seguirán su "línea del presidente en materia internacional, porque soy por Constitución el director de las relaciones exteriores de Colombia. Les guste o no les guste.”
La declaración más drástica y que agudiza la tensión diplomática fue la restricción que Petro impuso a los funcionarios que intenten sabotear su nueva política exterior, una medida que va más allá de la simple remoción del cargo:
“Si van a ir funcionarios a romper eso, no salen de Colombia. Cualquier ciudadano puede salir, está de su libertad, pero un funcionario supeditado a la Constitución no sale. Se acabó la guachafita,” advirtió Petro, sentenciando que esta medida no es por "autoritarismo", sino porque lo "ordena la Constitución de Colombia."
El "Giro" es que Petro está amenazando con prohibir la salida del país a sus propios funcionarios si considera que su viaje o sus acciones en el exterior van en contra de la política gubernamental, una medida de control extremo que busca imponer una disciplina férrea en medio de la crisis diplomática. Esta declaración implica que el presidente podría usar su autoridad para restringir la movilidad internacional de cualquier delegado que no esté alineado con la visión de la Casa de Nariño.
Finalmente, Petro no ocultó su molestia por el reciente viaje a Estados Unidos de los alcaldes de Medellín, Federico Gutiérrez, y de Cali, Alejandro Eder, realizado días antes de la descertificación de Colombia. Aunque los alcaldes viajaron para fortalecer los lazos de sus regiones, Petro lo interpretó como una muestra de la "guachafita" que debe terminar, sugiriendo que tales movimientos regionales podrían estar contraviniendo la política exterior centralizada que él está decidido a imponer.
¿Considera que la advertencia del presidente Petro de prohibir la salida del país a funcionarios desalineados es un ejercicio legítimo de autoridad constitucional o un acto de autoritarismo que vulnera las libertades individuales? Comente su análisis sobre las consecuencias de esta medida en la tensión diplomática con Estados Unidos.
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