Le atribuyen a Petro la baja de Bendito Menor tras cuestionarla: así fue la contradicción


La neutralización de Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, no solo sacudió el panorama de seguridad en la Sierra Nevada, sino que desató una tormenta política cargada de discursos opuestos dentro de la misma corriente ideológica. Mientras el expresidente Gustavo Petro cuestionó abiertamente el operativo en el que cayó el cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), su propio exministro de Defensa, Pedro Sánchez, salió a adjudicarse el resultado argumentando que la operación fue posible gracias a la inteligencia gestada en su administración.

Un operativo certero y la disputa por la autoría

Alias Bendito Menor, considerado el objetivo de más alto valor neutralizado durante los primeros movimientos avanzados del gobierno de Abelardo De La Espriella, fue dado de baja junto a su pareja sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias La Bebecita. El golpe militar y policial en La Guajira representó un revés directo para la cúpula de las ACSN.

Sin embargo, el triunfo operacional se convirtió en un campo de batalla narrativo. Pedro Sánchez, quien lideró la cartera de Defensa durante el mandato de Petro, afirmó que las decisiones clave que permitieron acorralar al criminal se tomaron durante el gobierno anterior. Según el exfuncionario, un operativo ejecutado en abril abatió a nueve hombres del anillo de seguridad del capo, dejándolo expuesto a una inevitable caída tras seis meses de seguimiento continuo.

La grieta ideológica: ¿lamentar o sacar pecho?

La controversia se intensifica al contrastar las posturas del antiguo gabinete. Por un lado, Gustavo Petro expresó reservas y cuestionamientos públicos sobre la muerte de Pérez Toncel en medio de la acción armada. Por el otro, su exministro felicitó abiertamente a la Fuerza Pública y atribuyó la efectividad de la neutralización a la persistencia del trabajo de inteligencia acumulado en el mandato anterior.

Esta evidente falta de cohesión en el relato ha generado severas críticas de la oposición y sectores políticos, quienes señalan una contradicción de fondo entre la política de paz del expresidente y los reclamos de éxito militar de sus excolaboradores.

Por qué importa este choque de versiones

El contrapunteo revela el choque entre dos doctrinas de seguridad en el país. Mientras el actual gobierno enfoca su estrategia en la contundencia operativa directa sobre los objetivos de alto valor, el equipo del gobierno saliente intenta reclamar el crédito técnico de la inteligencia acumulada, chocando de frente con la retórica de su propio líder nacional.

Antecedentes de pugnas políticas por operaciones militares

Las disputas por los créditos en la baja de grandes jefes criminales son recurrentes en la historia reciente de Colombia. Un precedente claro ocurrió tras la muerte de alias Alfonso Cano en 2011, donde el uribismo y el santismo debatieron durante meses sobre qué administración había construido la inteligencia decisiva. De igual forma, tras la captura de alias Otoniel, cabecilla del Clan del Golfo, se presentaron cruces verbales respecto al desgaste sostenido de las operaciones Agamenón a través de distintos periodos presidenciales.

El cruce de versiones en el caso de Bendito Menor deja al descubierto las discrepancias internas sobre cómo asumir los golpes contra las estructuras armadas. ¿Crees que la inteligencia de un gobierno anterior debe reclamar el éxito o el mérito pertenece a quien da la orden final? Déjanos tu opinión en los comentarios y comparte esta publicación.

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